Donar Voluntariado

Carol Vargas

Cuando decidí mi vocación profesional tenía claro que quería rodearme de niños, ellos llenan el corazón de esperanza y en este campo de rehabilitación era donde deseaba trabajar.

He tenido la dicha de estar 15 años llenándome de experiencias en centros de enseñanza especial, del Ministerio de Educación Pública y en este tiempo he tenido la bendición de ir conociendo cientos de personitas especiales que enamoran y llenan de alegría con una sonrisa.

Aunado a lo anterior, esta experiencia me abre las puertas para conocer las realidades de muchas familias, donde la gran mayoría no tienen la posibilidad económica de brindar a sus hijos la cantidad, variedad y constancia de intervenciones médicas y terapéuticas que puedan requerir.

Un tiempo atrás pensaba en que tenía un sueño, crear una fundación que respondiera a la carencia que tiene el país para la atención de la población de niños con necesidades especiales; la buena noticia fue descubrir que era un sueño que compartíamos entre tres.

Ya dejo de ser sueño y ahora la Fundación ANIK es una realidad, gracias a los colaboradores estoy segura que se beneficiarán muchas vidas.