Donar Voluntariado

Kattia Vizcaíno

Hace 18 años llego a mi vida el Ángel que la cambio para siempre, me enseñó que las pequeñas cosas de la vida son las más grandes, y a veces no nos damos cuenta.

Adriana nació con todas las expectativas e ilusiones que una madre tiene cuando trae al mundo a un nuevo ser, sin embargo como cualquier ser humano no se está preparado para un hijo enfermo, ahí es en donde se aprende a vivir en Fe y Esperanza, porque las limitaciones del ser humano son muchas. Pero esta experiencia dura me hizo ver la necesidad qué hay en tantas personas alrededor y lo más especial es que aun cuando económicamente no pueden dar una mejor calidad de vida a sus hijos lo enfrentan con amor y una sonrisa.

Cuando Adriana se va al cielo es que decidí que hay mucho por hacer y así inició este camino a través de otra institución con la esperanza de que algún día pueda ser parte de una Fundación que lleve esperanza y amor a través de una terapia integral a personas que por su situación económica no tienen acceso a estas.